CAPÍTULO TREINTA Y UNO Reece despertó al amanecer del otro día, fue el primero en levantarse. Miró a su alrededor, a las brasas de la hoguera moribundas y vio a todos sus hermanos de La Legión durmiendo a cielo abierto. Estaba emocionado cuando Thor regresó la noche anterior, y los dos se quedaron despiertos la mitad de la noche, hablando. En algún momento ellos habían dormido y Reece había estado plagado de pesadillas. Él seguía viendo la cara de Selese. En un sueño, la vio en un bote de remos, a la deriva, en el mar, alejándose de él sobre mareas fuertes; en el otro, la vio colgando sobre el borde de un acantilado, sosteniendo su muñeca. En todos estos sueños ella escapaba de él y seguía tratando de salvarla, pero siempre era demasiado tarde. Reece había despertado sudando, buscándola

