CAPÍTULO TREINTA Y NUEVE Kate se encontró sentada en la oficina de Durán por segunda vez en la semana. En esta ocasión, las cosas no fueron tan cordiales, sin embargo. DeMarco estaba sentada junto a ella y era evidente que no estaba acostumbrada a ser reprendida. Era también evidente que no estaba acostumbrada a ser herida. Había recibido dos inyecciones y veintiséis puntos de sutura gracias a la mordida de Daryl Woodward. Había perdido mucha sangre, pero había permanecido estable todo el tiempo, tan pronto como llegó la ambulancia. En cuanto a Kate, estaba adolorida. La pelea con Woodward la había dejado hecha polvo. Era una prueba de lo poco en forma que estaba por estos días. Y se debía a algo más que a no hacer ejercicio como antes acostumbraba. Era la edad —algo que hasta ahora no h
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