CAPÍTULO VEINTISIETE Antes de que Mackenzie tuviera tiempo de ajustar el aire acondicionado del coche, Ellington le llamó de nuevo con otra solicitud para hablar en FaceTime. Estuvo a punto de ignorarle una vez más pero entonces se le ocurrió que sería mejor responderle en caso de que tuviera algún mensaje urgente de McGrath o alguna novedad sobre el caso. Aceptó la llamada y se sintió un tanto avergonzada de lo bien que le sentó a su corazón verle la cara. Intentó decirse a sí misma que solo se debía a que era una cara amigable y amorosa después del susto por el que acababa de pasar—empezando por que le tiraran una lata de refresco a la cabeza y acabando con su conversación frente a frente con un Carl Windham bastante perturbado. “Hola”, dijo él. Y antes de que Mackenzie pudiera decir

