CAPÍTULO DIEZ Todo estaba en silencio mientras Riley caminaba por el pasillo hacia su habitación. Sí, era tarde. Pero siempre a esta hora había alguien escuchando música, a veces demasiado alta. Ya nadie parecía estar de humor para ese tipo de cosas. «La vida es diferente aquí ahora», pensó Riley. Se preguntó si las cosas alguna vez volverían a ser iguales a antes del asesinato de Rhea. Ella abrió la puerta sin hacer ruido, esperando no despertar a Trudy. Pero tan pronto como Riley entró en la habitación a oscuras, oyó la voz de Trudy. —¡Riley! Riley se sintió alarmada. Trudy sonaba desesperada. Riley encendió la luz y vio a Trudy sentada derecha en su cama. —¡Trudy! —exclamó Riley—. ¿Qué pasa? —¿Qué pasa? —repitió Trudy. —No he podido dormir desde que me acosté. He estado muy preo

