Los hospitales a mí no me desagradan del todo. Hay gente que se pone nerviosa, otros de mal humor, en fin, posibilidades infinitas, pero a mí me generan indiferencia de toda la vida, hasta hoy que me convertí en esposa, contacto de emergencia, persona que está en la sala de espera rezando y esperando lo peor. Santiago, en todas sus facultades, aceptó donar médula ósea, pero la aguja con la que le iban a sacar su contenido celular impresionante se quedó atorada incluso antes de que extrajeran la médula ósea, así que él les aseguró que podían sacarle de otro lugar para ayudar al niño y darle medicación posterior a finalizar el procedimiento. Mi marido y yo nunca hemos hablado de qué hacer en caso de accidentes, tipo "¿lo desconecto o lo dejo con un ventilador?", si es la segunda, todo bien

