Narra Lea Mis ojos se llenaban de lágrimas al ver esa imagen frente de mi, Hanna en los brazos de su madre Kendall, dormida tan plácidamente, apenas hoy se cumplía una semana de haber nacido, mi felicidad no cabía en el pecho, era mi sueño hecho realidad. Ven amor acércate – me invito Kendall – Yo las miraba a ambas desde el marco de la puerta de la habitación de la pequeña Hanna. Me acerqué a ellas me arrodille en frente y pose un delicado beso en el pequeño y delgado brazo de mi hija, tratado de no despertarla y tratando por igual de no comérmela a besos, era la cosita mas tierna y hermosa del mundo, me sentía completamente enamorada. Un sonido nos hizo alarmarnos, era mi teléfono, ese que casi nunca dejaba de sonar, claramente era entendible, era dueña de uno de los mejores h

