CAPITULO 33

1841 Palabras
La enorme mesa estaba repleta de diferentes platillos, la fila de sirvientes de ambos lados esperando la mínima señal de que alguno de los convénzales necesitara algo e ir a su rescate. Dietrich y Bevery fueron los últimos en entrar, recibiendo la reverencia de los presentes. Todos se veían muy elegantes, lo que era adecuado para poder cenar con la realeza a pesar de la ausencia de títulos. Incluso Sabina estaba usando un lujoso vestido, pero no se veía muy cómoda con este. Cosa que le recordaba a cada dos segundos a Wave, quien aún no se acostumbraba a la tela que había un nudo en su garganta. Esa maldita corbata acabaría con su vida esa noche. Gawain, como siempre, estaba sentado a la izquierda de Bevery, y en el centro de la mesa, Dietrich alzaba su copa. -Bienvenidos a Tiamat, es un placer recibirlos en mi reino. Para los que no me conocen, mi nombre es Dietrich, el príncipe de Tiamat y prometido de la princesa Bevery. - la señalo. Todos le dieron una última reverencia antes de comenzar a comer. Wave estaba esperando el momento donde podía agarrar el tenedor desde que se había sentado. Esa langosta estaba seduciéndolo hace minutos. Escucharon las puertas del comedor abrirse y pasos apresurados. Todos se giraron para ver de quien se trataba. La chica de cabellos azules, ahora peinados en una cola alta, luciendo un hermoso vestido color crema, se movía rápidamente entre las sillas, sin dejar de dar reverencias rápidas. -Lo siento, lo siento. Se me hizo tarde. - se disculpó, sentándose al lado de la princesa Agnes. - ¿Y quién demonios eres tú? - susurro Agnes, sintiéndose aún más curiosa que antes. -Oh, me llamo Margary. - le sonrió. - ¿tú eres la princesa o Sabina? - cuestiono. Agnes abrió su boca ofendida, ¿es que acaso no parece una princesa? ¿Por qué dudaba? Antes de que pudiera gritarle un par de groserías, Dietrich le robo la palabra. -Duquesa Margary, usted llega tarde. No puede sentarse con nosotros. - dijo firme. Margary lo observo y alzo las cejas, ¿por qué el príncipe se comportaba como un aguafiestas? -Pero si llegue solo segundos tarde…- se quejó. -Las reglas son así, y dejarte aquí sería una falta de respeto para mis invitados. - señalo. La duquesa se iba a rendir, dejando la servilleta nuevamente sobre la mesa, pero Bevery tuvo un poco de lastima por ella. Se notaba que la pobre era nueva en todo esto de los modales y las normas, ella también había tenido que pasar por un entrenamiento estricto que había dejado varios traumas en su cabeza, así que simplemente tomo el brazo de Dietrich y capto su atención. -Está bien, déjala. Quiero conocerla más. - le sonrió tranquilamente. Dietrich le sostuvo la mirada y finalmente suspiro. -Bien, puedes quedarte. - dijo de mala forma y Margary dio un pequeño grito de alegría, volviendo a acomodar la servilleta en su regazo. Observo a los presentes en la cena, reconocía a la princesa y al príncipe, asumía que la joven que la miraba mal desde su izquierda era la Princesa Agnes y los jóvenes frente a ella eran Wave y Sabina, quienes se veían muy fuera de lugar, quizás mas que ella. Pero a la izquierda de la princesa Bevery, se encontraba aquel chico de cabellos largos y salvajes y mirada traviesa, por supuesto que sabía quién era el guardia real. Gawain estaba dirigiéndole una sonrisa que ella rápidamente respondió. -Es bonito volver a verte, Gawain. - mantuvo la sonrisa, mientras que un sirviente le servía la comida y ella le agradecía con la cabeza. Gawain por su parte, acomodo su cabello con la mano y observo a la chica de ahora cabellos azules. -Te volviste definitivamente loca, tu cabello es increíble. - soltó una pequeña carcajada. -Un pequeño cambio de imagen. - se encogió de hombros. - ¿De dónde se conocen? - intervino Bevery, con la copa de vino en su mano. Gawain le había dicho que si sabía quién era la duquesa de Tiamat, pero ahora parecía que habían sido amigos desde hace años y ella recién se entera. ¿Cuándo se habían conocido? Gawain siempre había estado con ella alrededor, era imposible que conociera a alguien que ella no. No estaba celosa, solo estaba algo curiosa. El guardia se giró hacia ella y aclaro su garganta. -Mi padre era duque de Tiamat. Él me herero el titulo. - pero Margary fue más rápida al hablar, le explicaba las cosas con mucha paz a la princesa. - Y Gawain es hijo de una condesa muy popular en Amaru. Nuestros padres tenían negocios y nos conocimos de niños. - termino de decir. Bevery asintió. Sabía que Gawain era hijo de la condesa, y que él había tenido que renunciar a ese título para poder recibir el de guardia real. Pero, de todas las personas que podía conocer, ¿justo tenía que conocer a ella? Dietrich, aburrido de la conversación que giraba en torno a Gawain, rodo los ojos. -Bien, suficiente de historias de la infancia…- soltó, bebiendo de su vino. -Cierto, no debes tener muy buenos recuerdos. - fue lo primero que dijo Gawain. Dietrich bajo su copa y arqueo la ceja. - ¿Qué quieres decir? -Bueno, nunca me pudiste ganar un duelo. - se encogió de hombros. - al verte entiendo que todavía no puedes superar eso. - se atrevió a soltar una risa burlona. -Éramos niños, Gawain. - dijo duro. -Teníamos diecinueve la última vez que te gane. - hizo como si estuviera pensando, aunque sabía perfectamente que en veinte años él nunca pudo ganarle en ninguno de los duelos que el mayor preparaba. -Oh, por favor. - soltó Bevery. - Son adultos ahora, no empiecen con su estúpida rivalidad. - sostuvo su cabeza. Era su primera noche en Tiamat, no podía ser que esos dos ya comenzaran a pelear. Debían darle, aunque sea un día de descanso antes de averiguar quién era mejor que quien. -Si mal no recuerdo, tú eras la que impulsaba la rivalidad entre ellos dos. - ahora era la princesa Agnes la que se metía. -Definitivamente te volviste loca. - se defendió. -A ti era la que se le ocurrían las formas más locas para que demostraran quien era el más fuerte, o el más listo. - la señalo. - Tu empezaste su rivalidad. Wave y Sabina intercambiaron miradas, definitivamente los asuntos de la realeza no eran para nada de su agrado. Nunca iban a poder acostumbrarse a ese tipo de peleas de niños ricos. Wave movió su cabeza, haciéndole un gesto a la pelirroja. -Vamos a comer bajo las estrellas, dejemos a los niños ricos pelear cuanto tiempo quieran. - señalo. Sabina asintió rápidamente, parándose detrás de él y dando una reverencia hacia la realeza, que estaba muy ocupada soltando gritos y reclamos a los cuatro vientos. - ¿Porque incluso te sientas con nosotros? No eres parte de la realeza. - fue Dietrich quien seguía gritándole a Gawain. -Estoy aquí para proteger a la princesa, ya que en este castillo nadie piensa cuidarla. - se cruzó de brazos. -No tienes que preocuparte por la seguridad de Bevery aquí, tenemos cientos de guardias mejores que tu. - lo señalo. - ¿Mejores que yo? - se rio. - Eso es imposible Príncipe Dietrich. - dijo con aires de grandeza. - Yo seguiré protegiendo a Very. - ¿Very? ¿Enserio crees que aún tenemos diez años? - se burló el príncipe. Agnes negó con la cabeza, sosteniéndole la mirada a Bevery. -Hablas como si supieras todo de mi ¿qué demonios te pasa? - la encaro. Agnes acomodo su cabello, sonriendo sarcásticamente. -Te he observado princesa, entiendo cada uno de tus caprichos. Y como todos ellos terminan en problemas para los demás. Margary, quien estaba tratando de concentrarse en su comida, ya estaba algo cansada de tantos gritos. ¿Porque ellos se comportaban como completos enemigos si todos eran amigos de la infancia? Prácticamente se habían criado juntos y ahora parecían odiarse y estar a punto de declarar la guerra que no tendría ningún final. -Bien, enfrentémonos de nuevo. - exclamo Gawain. - veamos que tanto mejoro el principito en un año, seguramente los ¨mejores soldados¨ te entrenaron. -Oca, acepto el reto. - alzo su cabeza, no iba a temerle a ese pobre muchacho. - Mañana nos enfrentaremos y quien pierda tendrá que hacer lo que el ganador diga. Sin títulos, sin poder. - estiro su mano, esperando que Gawain acepte. El guardia real sabía exactamente lo que Dietrich quería, el príncipe quería sacarlo del camino lo antes posible. Mientras antes abandonara el pueblo, iba a ser mejor para él y para Bevery. Por eso no iba a permitir perder, esa batalla tendría su nombre como victoria. Bevery paso una mano por su cabello, soltando un bufido al escuchar que los dos tipos habían acordado nuevamente una pelea. -No puedo creer que estén haciendo esto si apenas llegamos hoy. - negó con la cabeza. Gawain le regalo una sonrisa inocente, como si lo de recién hubiese sido solo un tonto juego, lo que hizo que volviera a rodar los ojos. No pasó desapercibido para Agnes el pequeño gesto entre los dos, por lo que preparó su garganta para volver a a****r a la princesa, mientras sostenía el tenedor con una mano. -Y bien, Princesa Bevery…- llamo su atención. - ¿A quién alentara esta vez? Bevery frunció el ceño, fulminando con la mirada a la princesa. -Yo…- alargo. -Claro, ¿a quién apoyara? A su futuro esposo o… a su fiel guardia real. Bevery observo a los recién nombrados, todos tenían su atención en ella, esperando el momento para que hablara y decidiera con quien se quedaría. Incluso Margary estaba atenta esperando su respuesta. Aclaró la garganta y sonrió para aliviar el tenso momento que estaba viviendo. Giro su cabeza para mirar a Dietrich y colocar su mano sobre la de él. -Obviamente apoyare a la misma persona que apoyo desde niña. - Dietrich le devolvió la sonrisa, acariciando su pequeña mano. - Siempre fue Dietrich mi favorito. -Exacto, el perdedor. - rápidamente Gawain dijo. Bevery le dedico una mirada de odio. - Príncipe Dietrich, creo que es ella la que te da mala suerte. - bromeo. Los tres compartieron una carcajada, porque así era como siempre terminaban. Cuando eran niños, pasaban todo el día discutiendo y peleando, pero al final de la jornada, ellos simplemente se acostaban en el pasto y se ponían a hablar de cualquier cosa que los hiciera olvidarse de su puesto en la realeza, o de sus obligaciones. Pero esta vez había algo diferente en el enfrentamiento entre Dietrich y Gawain, ya no era solamente una pelea de niños… No solamente era diferente la sensación de pesadez que tenía Gawain en su pecho desde que Bevery había elegido a Dietrich sobre él, no… Ahora había otra cosa que se estaba poniendo en juego. El corazón de la princesa.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR