Bevery pensó que al abrir los ojos esa mañana, estaría en su enorme dormitorio, con Tiffany y con muchas de sus sirvientes esperando para darle un calido baño y luego decorar cada parte de su cuerpo con caras prendas y joyas, sintiéndose nuevamente la reina del mundo y cumpliendo con sus obligaciones como princesa, junto con un enorme banquete de cualquier cosa que se le cruzara por la cabeza y que ansiaba probar para luego salir a hacer alguna actividad o tener su propia fiesta del té con un monton de damas que la envidiaban por su belleza, riqueza o poder.
Pero, no tenia nada de eso cuando se levanto.
Estaba sentada nuevamente en esa diminuta mesa, con la misma ropa con la que había dormido, sin bañarse, con una taza de té semi caliente y dos tostadas de pan untadas en lo que parecía mermelada casera de procedencia desconocida.
Gawain y Wave masticaban casi sin parar, preparando mas y mas tostadas como si fuera un manjar de los dioses.
Le estaban sacando el apetito a Bevery, quien apenas había tocado su desayuno.
-Come princesa, no sabemos cuando volveremos a poder desayunar asi.- fue lo primero que dijo Gawain, cuando ya no tenia tostada en su boca.
-Creo que puedo sacrificarme. Gracias.- alejo el plato de ella.
Wave se acomodo en su asiento y se dirigio a los dos.
-Bien, explíquenme que es lo que sucedió.
Lo cierto era que en cuando la princesa se quedo dormida la noche anterior, los otros dos siguieron el mismo camino que ella, dejándola en la única cama de la casa y acomandose en cualquier otro lugar donde podrían cerrar los ojos aunque sea unos instantes.
Por lo que, no hubo tiempo de contarle al nuevo m*****o, que era lo que los estaba llevando de pueblo en pueblo.
Gawain bebio lo ultimo que quedaba de su té y tomo aire.
-Fuimos atacados por soldados de Kreston.- soltó. Wave abrió sus ojos sorprendido.
-¿Kreston? ¿Por qué?- fruncio las cejas.
-No lo sabemos con exactitud, pero ahora deben estar en nuestro palacio haciendo una especie de imperio contra los cuidadanos.- conto.- Debemos llevar a la princesa hasta Smaug, allí la gente sabra que hacer.
Wave asintió con la cabeza, daría su vida para proteger a la princesa y que esta llegara sana y salva hasta su destino.
Despues de todo, gracias a ella ahora él estaba cerca de ser un guerrero real.
-¿Y que sucede si no llegamos?- pregunto Wave.
Bevery fruncio el ceño confundida.
-Es cierto, ¿Qué pasaría?- repitió.
Gawain los observo a los dos, buscando las palabras correctas para que ninguno entrara en desesperación, en especial la princesa.
-Si la princesa no puede hacer nada para frenar este ataque, y el Rey no llega para defendernos… Creo que perderíamos el territorio completamente.
Eso hizo que la princesa se parara de golpe, la noticia la estaba asfixiando, o quizás era el humo de la chimenea.
Cualquiera que sea la razón, sentía que necesitaba respirar algo de aire fresco.
El peso de sus acciones estaba cayendo sobre sus hombros, todo el reino estaba en peligro, su puesto en la realeza corria riesgo de ser destruido… Necesitaban llegar al Reino de Smaug con rapidez.
-Ire a buscar mis cosas, tenemos que salir de aquí, ahora.- ordeno.
Gawain se paro rápidamente y a este lo siguió Wave, ambos dando una pequeña reverencia a la princesa que volvia a subir a buscar sus cosas.
Compartieron una mirada y tragaron en seco, quizas Gawain no debio haber dicho eso en voz alta.
-Dime, ¿Cuáles son las habilidades de las que me hablas?- cuestiono el guerrero.
(…)
Bevery observaba desde la pequeña ventana del cuarto el paisaje del pueblo.
El sol se estaba elevando poco a poco, algunas mujeres estaban barriendo las entradas de sus lugares, con los niños correteando a los alrededores.
Parecian tranquilos, en su propio mundo.
Todavia no se habían enterado de la invasión, y si tenían suerte, quizas nada les pasaría mientras que siguieran escondidos en el bosque.
Trago saliva al recordar las palabras del mayor… Su reino estaba en peligro.
Tendrian que hacer movimientos rapidos antes de que Kreston vuelva a atacarlos con la guardia baja, por nada en el mundo dejaría que ellos se quedaran con lo que había sido suyo desde que había nacido.
Ese trono era de ella, y esa gente solamente la obedecería a ella. Era su gente, era su trono.
Tomo el vestido que descansaba en una silla, agarro las tijeras que encontró por algun lado de la habitación y comenzó con su labor de pasar desapercibida pero sin olvidar que era una princesa y que había una enorme corona esperándola en su castillo en Amaru.
Esa era la verdadera Bevery, la princesa en la que todos confiaban y la que estaría dispuesta a cualquier cosa para volver a donde pertenecía.
-Wow.- escucho atrás de ella.
La prenda ya estaba nuevamente sobre su cuerpo, había sacado el molesto corseé y ahora solamente quedaba un elegante vestido para poder caminar y correr tranquila, sin perder su figura de princesa.
Gawain la observaba desde la distancia con brazos cruzados, mirándola de pies a cabeza.
-¿Esto es lo que subiste a hacer? – cuestiono.
-¿No quedo precioso? Creo que podría dedicarme a esto.- sonrio.
-Si, creo que definitivamente te iria mejor como costurera que como reina.- la cara de la princesa se transformo inmediatamente, lista para comenzar una pelea.
Pero el muchacho se acerco hasta ella y se coloco en su espalda.
-¿Qué haces?- cuestiono asustada cuando sintió los frios dedos del mayor tocar su piel.
-A menos que quieras quedarte desnuda en el medio del camino, tengo que ajustarte bien estos tirantes.- contesto, tomando los cordones de la parte de atrás de su vestido y comenzando a entrelazarlos entre ellos para que quedara un agarre firme.
El silencio entre los dos era algo incómodo, Bevery seguía viendo para afuera con la intención de olvidar los rozes de Gawain contra su piel.
Veia a algunos hombres cortar madera con sus hachas, como algo de todos los días y a unos muchachos mas jóvenes volviendo del bosque con lo que parecía ser un pollo muerto.
Hizo un gesto de disgusto al ver eso pero se sorprendio al ver una flecha clavada en el pobre animal.
-Hiciste bien en unir a Wave a nosotros.- dijo Gawain rompiendo el silencio entre los dos y alejándose de la joven.
Bevery se dio vuelta e inclino su cabeza un poco.
-¿Por qué lo dices? – no era normal que Gawain estuviera felicitándola por algo.
-Es un experto en arquería.- dijo asombrado.- se encarga de cazar los animales que comen en este pueblo, y nunca ha fallado un tiro.- conto.
Bevery sonrio orgullosa.
-¿Lo ves? Soy una excelente princesa.- se encogio de hombros, quitándole importancia.- Estoy segura que será un buen caballero.
-¿Piensas reemplazarme?- arqueo una ceja.
Bevery fingio pensarlo.
-Creo que te estas pasando bastante de listo y estas olvidando que soy tu princesa y futura reina.- recordó.- quizas simplemente deba buscarme un nuevo caballero para cuando sea reina.
Gawain rio sin gracia, observando a cualquier lado en la habitación menos hacia donde estaba ella.
Conto hasta veinte en su cerebro, era la princesa… era la princesa… era la princesa.
-Mi padre acaba de dar literalmente su vida por la corona, ¿y ahora tu quieres despedirme?- cuestiono.- Lo siento.- agito su cabeza.- ¿Estas jodidamente pensando en despedirme, su alteza?- agrego con cierta burla.
Ahora la que se estaba cruzando de brazos era la princesa.
-Yo dije que lo pensaría, cualquier cosa puede pasar en este viaje ¿no?- cuestiono con inocencia fingida.- Solo pórtate bien conmigo y no tendras problemas.- palmeo su hombro.- quizas hasta pueda declararte héroe junto con tu padre.- sonrio.
Iba a bajar las escaleras, pasando por el lado de Gawain, pero este tomo su brazo y la hizo detener.
-¿Sabes? No necesito tu estúpido titulo de héroe, su alteza.- dijo, acomodando sus largos cabellos.- A veces con un simple ¨lo lamento¨ funciona.
-Una princesa no lamenta, Gawain.- elevo su barbilla.- Si tuviera que hacerlo cada vez que uno de mis sirvientes muere, viviría una vida de lamentos.- repitió.
-Eso es lo que una princesa diría.- asintió, acercándose a ella.- ¿Pero que dice Bevery? ¿Qué dice la Very que mi padre crio y cuido como si fuera su propia hija? ¿La cual siempre recibió de brazos abiertos cuando venia con uno de sus berrinches de niña mimada y consentida?- arqueo una ceja.
Bevery lo observaba a los ojos aguantando la respiración, sin siquiera poder moverse un centímetro.
Si fuera cualquier otro chico que le estaba hablando asi, inmediatamente llamaría a los guardias para que lo encerraran en el calabozo mas oscuro del castillo.
Pero el que estaba tomando su brazo y hablándole sin una pizca de respeto era Gawain, a quien conocía desde que tenia memoria y el que había jurado protegerla y cuidarla de cualquier mal frente a miles de personas hace dos años.
-Bien, lo lamento.- soltó.- ¿estas feliz ahora?
Gawain sonrio y negó con la cabeza, soltando el agarre de la princesa.
No sabia en que momento aquella chiquilla que él había conocido se había ido, para nunca volver.
Aquella niña que se sentaba sobre su padre por horas para contarle que había aprendido ese dia, y el cual le había enseñado todas las cosas que sabia hoy en dia.
Ella se había convertido en puro hielo por dentro y por fuera, un hielo hermoso que era decorado con piedras bonitas pero que estaba vacio por dentro.
A veces extrañaba a la antigua Very.
-Ya guarde provisiones para algunos días en el bolso, Wave metio algunas hierbas medicinales y otras cosas que cree que puede sernos útil. Salimos en diez minutos, no tardes.- se separo un paso de la princesa.- Su alteza.- se inclino, dándole una reverencia y luego saliendo de la habitación.
Bevery se giro al verlo desaparecer y soltó un suspiro.
Recordó todo lo que Gawain le había dicho y aquel pequeño recuerdo de Louis enseñándole a cortar un vestido por si alguna vez vivía ¨una situación peligrosa¨ llego a su memoria.
Sonrió débilmente y limpio la pequeña lagrima que corría por su rostro.
-Te extrañare mucho, Louis.- susurró para luego abandonar la casa y comenzar un nuevo camino.
Los tres descubrirían más de una cosa en ese viaje…