El Silencio Romeo Nota mental: La ira es una mala consejera, pero los celos son peores. El motor de mi Aston Martin ronroneaba suavemente mientras nos alejábamos del Caffè Nero. El silencio dentro del auto era tan denso que casi podía tocarlo. Mis nudillos, blancos de tanto apretar el volante, eran el único indicio visible de la tormenta que rugía en mi interior. “¿Cómo se me ocurrió besarla?” Había seguido a Julieta. No me enorgullezco de ello, pero después de una semana de verla desaparecer como humo cada vez que me acercaba, la desesperación me había llevado a esto. ¿Y qué encuentro? A Scott pidiendo perdón Scott-el-imbécil-que-la-comparó-con-un-documental-de-champiñones. Nota mental: Memorizar la dirección de Scott. Por si acaso. —Romeo... —su voz suave rompió el silencio. —Hm.

