Llegue sin problemas al aeropuerto internacional de Rethymno y no tuve que esperar más de treinta minutos para que llamarán a abordar el avión. Fue un vuelo largo, y para mi muy pesado puesto que duró poco más de dieciséis horas, pero bueno ya estoy en el aeropuerto internacional de Los Ángeles esperando por Tadeus, a quien ya he llamado como cincuenta veces desde que baje del hotel. —¡ALINAAAAA! —escucho la voz de Tadeus gritar mi nombre con emoción. Levanto mi cara despegando mis ojos de la pantalla de mi portátil, miro a un muy emocionado Tadeus corriendo en mi dirección y eso me hace sonreír de alegría. Cierro rápido mi portátil, lo guardo en mi bolso de mano y me levanto del banquillo abriendo mis brazos hacia los lados para recibir a mi amigo con un abrazo. Tadeus me abraza una v

