— No puedo creer que después de ver la foto que deje en tu casa aún sigas trabajando aquí, y peor aún, sigues a su lado. ¿Tan baja te deje el autoestima? —Ícaros habla burlón mientras camina hasta la silla frente a mi escritorio y se sienta en ella. — No creo que hayas venido hasta aquí solo para decirme esto, Ícaros. —suelto sentandome en mi silla y cruzandome de brazos. —Alina, quiero recuperarte... no me puedes decir que vas a tirar todos nuestros años juntos a la basura solo por un pequeño error de mi parte. —estira su mano hacia a mi y yo solo enmarcó una ceja sin poder creer lo que mis oídos escuchan. —¿Un pequeño error? —repito su palabra llena de indignación—¡Ja!... llamas un pequeño error el haberte acostado con no sé con cuantas mujeres mientras eras mi esposo, y como si eso f

