Al entrar a área de informática todos, pero absolutamente todos despegan sus ojos de la pantalla de su ordenador para voltear a verme. Unos de forma desaprobatoria, otros de: lo sabía... y otros cuantos... simplemente no sé como decifrarlos, pero en fin, todos me miran y eso me incómoda. Trato de ignorarlos y seguir mi camino pero es que son tan persistentes las miradas que me detengo unos segundos en medio de la sala. —Imagino que nadie aquí tiene trabajo por hacer ya que me miran como si fuera la nueva atracción del circo. —espeto con un tono suficientemente alto para que todos en la sala escuchen. De inmediato todos vuelven su atención a su ordenador y yo prosigo con mi andar hacia mi oficina. —Bien guardadito que se tenía su romance con el nuevo presidente. —comenta un pasante a m

