EL CASTIGO

1006 Palabras
— ¿Qué vas a hacernos? — Dice Verónica con evidente miedo que la hacen temblar y llorar desconsoladamente. — Déjame ver — Digo con desdén mientras acaricio mi barbilla — Voy a jugar con ustedes un rato; ¿ustedes no querían herir a Angelina? ¡Juguemos! — Lo siento Angelina, lo siento. Perdónanos. No lo volveremos a hacer. — ¡Cállate estúpida! ¿Cuantas veces te tengo que decir que yo no soy Angelina? Veo el horror en sus caras cuando termino de pronunciar esas palabras. Sus caras se ponen blancas como la nieve. ¡Me encanta ver cómo sus rostros palidecen de miedo! ¡Oh sus rostros de terror! Me causa una sensación de éxtasis inigualable verlos sufrir. Quiero matar a estos mocosos pero dañaría lo que quiero hacer. Primero creerá que la quiero ayudar, ganandome su confianza y después haré que se pelee con sus hermanos. Haré que me ceda el dominio de su cuerpo y mente. Después asesinare a su familia y me iré dejándola envuelta en un mar de sangre. Volviendo a los mocosos los veo y les digo: — ¿Tu eres Matilde, verdad? — Digo de forma fría. — S Si — Responde con muchas lágrimas. La agarro por el cuello mientras la veo de manera oscura y lentamente rompo su brazo derecho. *CRACK* Se escuchó el sonido del hueso romperse. — ¡ARGHHHH! — Grita ella frenéticamente. Me encanta el sonido de sus gritos desesperados por el dolor. La aviento al rincón de la pared y la veo retorcerse por el dolor. Me dirijo a la otra chica y le digo con frialdad: — ¡Tu, maldita mocosa; ven acá! — ¿S Si? — Dice apenas entendible mientras llora. La agarro y le doy un golpe que hace que vomite bocanadas de sangre. — Te dejare sólo con ese golpe. Para que te las lleves al hospital y las curen. Y ustedes tres; si llego a saber que dicen algo de lo que pasó aquí; regresaré; les sacaré las tripas y me las comeré. Y menos si se lo dicen a Angelina. ¿Les quedó claro? — Si, si, si.. No diremos nada. — Ahora, ¡LARGUENSE! Veía con placer Cómo se marchaban llorando y era música para mis oídos. "Bueno ya es hora de que me vaya. Que Angelina regrese a su rutina mientras planeo como matar a su familia" Pienso para mi mismo; mientras sonrío por los sucesos que ocurrieron. Pasan los días y he notado como Angelina poco a poco va cediendome el control; cada vez con más frecuencia por cosas sin sentido. Una vez uno de sus hermanos la empujó y le grito; así que ella me invocó y lo levite en el aire diciéndole que lo mataría. El muy miedoso se orinó encima. Como pude reírme al ver esa escena. Obviamente le contó a sus padres y estos no le creyeron por la apariencia frágil de la niña. Así poco a poco sus hermanos le agarraban miedo. Bueno, ya hoy llevaré a cabo mi plan así que procederé a preparar el terreno para el evento de hoy. Como de costumbre todos se sientan en la mesa y Angelina me coloca a su lado y escucho a su padre decir: — Angelina ¿que te he dicho de tener juguetes en la mesa? — Está bien papá. ¿La puedo poner en la rinconera? — Ok — Dice el mientras come su comida sin preocupación. Angelina coloca la muñeca y la sienta en la rinconera en posición directo a la mesa y yo aprovecho y salgo y tumbo el plato de uno de los gemelos cuyo nombre es Samuel. — ¡Samuel! ¿ Que te pasa? — Dice el papá con furia mientras golpea la mesa. — Papá no fui yo. Seguro fue Angelina; estoy seguro que fue ella — Dice con nerviosismo y con visible miedo en su rostro. — ¡Cállate! ¿Por qué culpas a tu hermana cuando ella esta sentada aquí comiendo y no se ha movido? A tu cuarto, estas castigado. — Pero papá yo.. — ¡AHORA! Después de un rato, terminan de cenar y se van a sus cuartos. Angelina toma la muñeca y dice: — Lubiel, Lubiel. — Dime pequeña — Respondo con inquietud. — ¿Tu tumbaste el plato de mi hermano? — No; ¿Por qué habría de hacerlo? — Pregunto con indiferencia. — Me parece extraño. El no es así. — Seguro quería que te castigaran. ¿Viste como te culpó inmediatamente? — Si, si. Es verdad. Que malos son. — Tranquila, tengo la solución para que no te molesten más. — ¿En serio? Pregunta con asombro. — Claro que si. ¿Cuando te he mentido? — Pregunto solemnemente— — Nunca — Dice con firmeza— — Pero primero tienes que decir otras palabras por mi. — ¿Y por que no usamos las de siempre? — No se puede, recuerda que soy un Angel y mi poder es limitado. Pero ahí tu notificas a Dios que le estas pidiendo ayuda para que recapaciten tus hermanos. — De acuerdo; lo haré. Dime que tengo que decir. — Lubiel omnino corpore et mente possidet. Significa: Lubiel ayuda a mis hermanos a recapacitar. — Está bien. — Pero ojo; tiene que ser cuando estén completamente dormidos y lo tienes que decir tres veces. ¿Entendido? — Si, si. Justo a la medianoche se Para la niña, toma la muñeca y viéndola fijamente dice: " Lubiel omnino corpore et mente possidet" " Lubiel omnino corpore et mente possidet" " Lubiel omnino corpore et mente possidet" Después de eso formo una niebla negra y la envuelvo y tomo el control total de sus cinco sentidos y su mente y finalmente hablo. "Niña ilusa, si supieras que la oración en latín decía Lubiel posee mi cuerpo y mi mente completamente no lo habrías hecho; por eso te cambie el significado. Jajaja. Bueno, ahora a completar mi tarea y a irle a contar a mi Jefe".
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