Capítulo Décimo Quinto

1103 Palabras
—Estoy bien, gracias por esperar y por traerme. — Aunque por dentro pedía que no se fuera, que se quedara conmigo sonreí en despedida y me dirigí hacia la puerta trasera. —¿Estas segura, que estarás bien? — Me siguió entrando al patio trasero, observaba el auto donde se encontraba su pequeña. Intente abrir la puerta de la cocina, pero esta estaba también con llave. Al parecer mi madre quería dejarme afuera, saque el móvil y le marque, sonó una vez no contestó, dos veces no contestó, tres veces y la llamada se dirigió a buzón. ¿Mi madre me había mandado a buzón? Era de esperar, de tal madre tal hija y de tal hija tal madre. Jarek tenía la mirada en el auto y en mí, caminamos en su dirección podía ver que no quería dejar sola a su hija, pero que a la vez quería asegurarse que entrara a la casa. —Tendré que esperar hasta que despierte, debe averse tomado su medicamento para dormir. —Qué tal si salió a buscar a tu hermana. —No me lo había planteado de esa manera, tal vez esa era la razón por que la puerta trasera también estaba con llave. Estaba por responder cuando su celular empezó a sonar, en la otra línea se encontraba su hermana, al parecer él iba de camino a recoger a sus sobrinos y por mi culpa ya iba tarde. —Sube, no puedo dejarte sola no me lo perdonaría si llegara a pasarte algo. —Como lo hizo en su casa me tomo del brazo y me subió al auto, no proteste ya que estaba encantada de viajar con él, de estar en el mismo espacio respirando el mismo aire y su delicioso aroma. Me subí encantada, pero al mismo tiempo creía que era un error encontrarme en su vehículo. —¿Dalia, estoy en lo correcto? —Mientras salíamos de la ciudad me dedique a jugar con mis dedos, no me atrevía a decir nada, estaba más que nerviosa por estar a unos cuantos centímetros de él. Mis mejillas ardían por todos mis pensamientos, estaba gritando de emoción al ver que todo lo que pedía se estaba cumpliendo. Mi deseo de verlo, mis ganas de pasar con él, solo faltaba ese beso que tanto deseaba y que de su boca saliera las palabras, amor de mi vida. —Si, Dalia. —respondí a su pregunta. Mi nombre salir de sus labios era más que magnifico, más que un deleite para mis oídos. —perdón si me entrometo en lo que no me importa, pero puedo saber por qué tu hermana se fue de la casa. Su mirada estaba enfrente observando la carretera, su mano izquierda sostenía el volante mientras que la otra reposaba en la palanca de cambios, uno de mis sueños era tomar su mano mientras él conducía, entrelazar los dedos y dormirme en su hombro. —Descubrimos un engaño de parte de mi madre, eso la decepciono. Creó. —No entre en detalles, no tenía el valor para contarle sobre mi vida, los maltratos de mi madre como de mi hermana y sobre todo mi obsesión hacia él. No tenía el valor de decirle no es la primera vez que salgo a estas horas, solía visitar tu casa de noche solo para quedarme viendo tu ventana imaginando lo feliz que podíamos ser juntos. De solo pensar en confesarme mi cuerpo se estremecía, sabía qué pensaría que estaba loca, que padecía de alguna enfermedad y huiría de mí. — No ha dormido todos estos días, por eso quise buscarla. —¿La has encontrado? ¿Ella se encuentra bien? —Me miro por un instante y mis labios pedían a los suyos un poco de atención, mi respiración se cortó al sentir como su mirada recorría partes de mi rostro. —Si, demasiado bien, se encuentra con su novio. — Quiero negar que aquella palabras salieron con celos, pero no podía mentir, tenía envidia de ver a cada pareja abrazarse, besarse y demostrar afecto frente a todos. Yo no tenía a nadie que suplicara de la manera en que el novio de mi hermana lo hiso. —¿Tú tienes novio? Esa pregunta era la que menos esperaba, esa pregunta podía ser una prueba de que tal vez, solo tal vez el estuviera interesado en mí. Y de nuevo esa voz en mi cabeza, cálmate maría solo es una pregunta para continuar la conversación. Me quedé muda, me perdí en mis pensamientos. No sabía cómo hablar, había olvidado como decir las consonantes junto con las vocales. —Perdona. —Sonrió sin mirarme. —Es claro que tienes, eres muy hermosa. El uso una palabra que creí que no combinaría con hermosa, estaba en shock estaba atónica, anonadada. ¿Cómo podía decir esas dos palabras juntas? Para mí “muy” solo se puede combinar con, “muy molesta” “muy desesperante” “muy obsesiva” pero que la use con hermosa ese es otro nivel. Justo cuando mi voz interior me estaba volviendo a la realidad. Entonces volví a soñar. —¿Crees que soy hermosa? Necesitaba darme una bofetada, podía contestar a su pregunta tan fácil con un “No” sin embargo lo que salió de mi boca fue una estupidez. —Si. — Me miro por un momento y entonces creí que me desmayaría, Mi chico Wilson creía que era hermosa, creía que tenía novio. Me estaba matando lentamente y no se daba cuenta. — Disculpa no quiero incomodarte, solo preguntaba por qué espero no meterte en problemas si se entera que te he traído conmigo. —No tengo novio, no creo que alguien piense que soy hermosa. —Observe la ventana, acababa de romperme después de llevarme al cielo. —¿Por qué piensas eso? —Pregunto deteniéndose en un semáforo. Yo seguía observando la ventana algunas gotas comenzaban a mojar el vidrio, mientras se deslizaban los seguía con el dedo. —No lo sé, no creo que sea hermosa. — No es que no lo creía podía ver la diferencia de la belleza de mi hermana con la mía, podía ver la belleza de mis compañeras de trabajo, aunque no era fea no era de las que pararían el tráfico, con comparación a sus novias y a su esposa no era la más hermosa. —No recuerdo que alguien me dijera que soy hermosa. —Sonreí pensando si hubo alguna persona, y bueno las que recuerdo me lo dijeron porque querían llevarme a la cama. ¿Quería el chico Wilson llevarme a la cama?
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR