Jimin miró con asombro el camino por el que pasaban, muchos árboles decorando el camino, dándole un aspecto muy bonito. Muy pocos autos se encontraban transitando en esa calle, por lo que el ambiente era sumamente tranquilo. ―Jiminie, me duelen mis alas―se quejó Yoongi con el ceño fruncido, su nariz arrugándose ante la disconformidad del medio de transporte que habían utilizado. ―Hyung, puedes estirarlas, solo haz el asiento un poco hacia atrás―dijo con una sonrisa, manteniendo su vista sobre el camino. ―Le das a la palanca que está al lado derecho del asiento y podrás retrocederlo. El hada miró el camino, sabía que faltaba muy poco para llegar, pero sus alas estaban doliendo mucho por no poder sacarlas durante tanto tiempo, por lo que buscó la palanca que Jimin le decía. ―Primero desa

