Pasamos un rato más abrazados y luego decidí que ya era hora de volver a casa, no podía pasar todo el día allí, tenía que procesar todo lo que estaba pasando, era muy difícil de digerir y entender la situación en la que me encontraba, por más que él me gustara como nunca nadie antes, que me hiciera sentir increíble, esto tenía que ponerlo en una balanza y tratar de que ninguno de los 2 saliera herido. Carter me trajo a casa, al llegar nos dimos un beso apasionado para que nos dure por unos días hasta que nos pudiéramos ver de nuevo, no sin antes darle una mirada a ambos lados y ver qué nadie nos observaba. Pasé todo el domingo sumergida en mis pensamientos, una cosa era segura y eso era que no quería ni podría estar lejos de Carter, lo que más quería era verlo, sentirlo, estar cerca de

