William Había sido una platica demasiado incómoda, todo lo que pasó después de esa ducha había hecho que mis nervios estuvieran al límite, jamás había sentido vergüenza por algo pero hoy podía jurar que había conocido la vergüenza en la extensión de la palabra. Habíamos llegado a casa y Cristine se sentó en el sillón para mirar la televisión, sonreí al verla tan entretenida y decidí ir a la cocina para preparar la comida, había elegido algo ligero, pechugas de pollo a la plancha y una ensalada, prepare un jugo de melon natural. Regrese a la estufa y voltee las pechugas, estaba por servirlas cuando sentir las manos de Cristine subiendo por mi abdomen haciendo que un gruñido inesperado saliera de mi garganta -Me debes algo- menciono con una voz sensual- Quiero un orgasmo- apague la estuf

