Un mes después de mi desaparición… Al despertar, me doy cuenta de que ya no estoy en el zulo, miro a mi alrededor y veo una habitación llena de armarios de madera, y vitrinas de cristal. Todo está estrictamente bien colocado, hay muchos objetos sexuales, a simple vista se ve que están recolocados a conciencia. Me tienen atada con correas, a una camilla. No puedo dejar de observar el lugar, hasta que veo al perro de Ivanov. Él me mira sentado en una silla, desde una de las esquinas de ese terrorífico cuarto, al ver que estoy despierta se pone en pie y se acerca a mí. Se sitúa a mi altura y, comienza a pasar las yemas de sus dedos por uno de mis pies. Siento mucho asco, y repugnancia cuando va subiendo su mano por el muslo, intento separar su mano de mi piel, pero no puedo. Él parece di

