—¿Holly? Me lancé sobre la cama y sentí cómo mi corazón se derretía al oír la voz de Zach contra mi oreja a través del teléfono. Tuve que contener un suspiro en el interior de la garganta y carraspear para aclarar mi voz. —Zach, hola. —lo saludé, mordiendo mi labio inferior. Escuché una risa a través del auricular y mi mente recreó su rostro sonriente. —¿Tienes algo que hacer esta tarde? —inquirió— Estaba pensando que podríamos ir a la feria juntos, ya sabes, tener una cita. Rodé sobre la cama y mi vista se fijó en los rascacielos que lucían pequeños a la distancia. Había tenido una semana agitada en la escuela, llena de exámenes y trabajos, por ende, no había visto mucho a Zach y que él me estuviera invitando a una cita, me llenaba de ilusión. —Me encantaría. —Genial. —él dijo y me

