Thomas Mis ojos están puestos en el horizonte, mis manos se aferran al dobladillo de mi camiseta mientras el rocío cae, sonrió con la sensación del sol en mi rostro, la brisa sopla despacio contra mi cuerpo erizando mi piel, necesitaba venir acá una vez más, sentir la sensación de estar en la cima de todo, de poder respirar. Sonreí una vez más, esté era el día más feliz de mi vida, el día que completaría una meta, con mis errores, con mis virtudes, con las idioteces, con cada cosa que tenía, buena o mala. — Sabíamos que estarías acá - Ian sonrió mientras lo miraba. — Viniste - afirmo. — No todos los días se casa tu mejor amigo - abrí los brazos y lo abracé. — El club de la pelea volvió a estar junto - Nathan soltó aquello y miro a Mateo - Y colita, claro - el moreno le saco e

