Llegando tarde a mi cita con mi ginecóloga, ¿por qué? Una simple palabra: Hanna. A la loca le dio por hacer karaoke toda la noche sobre canciones sad, después me obligó a ver comedias románticas, después vumos esa película de la niña de la mochila que es súper triste porque quería llorar, a las dos de la mañana Marco la llamó para arreglar las cosas, a las tres seguimos haciendo karaoke pero de música perreable porque ya estaba feliz —aunque nunca la vi triste— y pues, nada, me dormí a las cinco, mi cita es a las ocho y son las ocho y veintidós. ¡Puntual checkkkk! Espero que todos ignoren mis ojos apagados e inchados. Por otro lado, papá se fue a sus vacaciones y ni siquiera nos despertó porque según él, somoa jóvenes y a los jóvenes no les gusta que los despierten, y ¡tiene razón! Pe

