Seik Regreso del entrenamiento matutino y me dirijo directo a la ducha. El agua fría es un alivio después de un día tan agotador. Hoy, mi beta está a cargo de los cachorros, y no tengo dudas de que acabará exhausto. Los pequeños son un torbellino de energía, aún lejos de ser disciplinados. Cuando salgo de la ducha, busco a Roberto y lo encuentro en uno de los despachos trabajando. Al llegar, me propone tomar una copa y me dejo caer en el sofá mientras él se sirve. —¿Cómo fue el entrenamiento con los cachorros? —pregunto, curioso. —Como siempre —responde con una sonrisa cansada—. Te agotan. Necesitaba esta copa más que nunca. Ambos reímos, compartiendo el cansancio de nuestros respectivos días. —¿Y Marcus? —pregunto. Necesitaba saber si primera impresión del pequeño. —Bueno, pa

