SEIK El suelo cruje bajo nuestras patas. El aire frío del bosque se mete entre el pelaje y nos envuelve mientras seguimos el rastro. Zacarías va a la cabeza, esbelto pero poderoso, moviéndose con una agilidad que solo los mejores rastreadores poseen. Los demás guerreros, en forma de lobo, avanzan en silencio absoluto, atentos a cualquier cambio en el ambiente. La búsqueda empieza con fuerza… pero pronto nos topamos con un vacío. Un rastro que simplemente se desvanece. Zacarías se detiene en seco, olisqueando el aire y la tierra. Su postura se tensa. —Con razón la hembra perdió el rastro… —gruñe, la voz grave mezclándose con el viento. Hay frustración en su tono… pero también lógica. Yo siento lo mismo. Algo no encaja. Nos quedamos quietos, cada uno evaluando el entorno con todos

