ARIA Estoy nerviosa. El gran día se acerca: mañana es mi boda. Todavía me cuesta aceptarlo. Todo está casi listo. Melia, con su entusiasmo inagotable, se encarga de los últimos detalles. Dice que organizar bodas la emociona, aunque para mí es agotador. Las ceremonias de unión entre compañeros no tienen que ser ostentosas, pero tratándose del hijo del Alfa, la lista de invitados parece interminable y hay demasiadas decisiones que tomar. Melia aparece con un grupo de hembras veteranas que reúnen conmigo para discutir sobre la comida y bebida que se servirá después de la ceremonia. No tengo ningún interés en esas cosas, pero para ellas parece un asunto de vida o muerte y hablan con una seriedad pasmosa, debatiendo entre vinos, sabores de pasteles y hasta la textura de los aperitivos. ¿

