Seik No estoy de humor; me han obligado a asistir al encuentro de manadas, y estos eventos siempre me resultan exasperantes. Me distraigo mirando a algunos hombres lobo de la manada Black Wild, incapaz de evitar rodar los ojos. Son jóvenes, apenas mayores de edad en su mayoría, y parecen hechos de pura adrenalina y poca sensatez. Visten con lo mínimo. La idea de recato no parece existir en su vocabulario; cualquier excusa para mostrar músculo les sirve. No paran de murmurar entre ellos y lanzar miradas de reojo a las hembras de otras manadas, sin preocuparse de que sean obvias. Sus caras reflejan esa arrogancia tan característica de los hombres lobo jóvenes que aún no conocen los límites de su propia fuerza. Uno de ellos, con una sonrisa de pícaro, se acerca a una hembra que está d

