SEIK Logro escabullirme de la sala de banquetes, apenas escapando de la multitud. Necesito aire, necesito correr por el bosque, perderme entre los árboles y dejar atrás la tensión. En mi recorrido, cerca del río, noto una figura familiar: la hembra alborotadora está allí, acompañada del cachorro con el que hablé antes. Juegan y descansan como si el mundo no existiera. Los observo desde la sombra de los árboles, preguntándome cómo se atreven a estar tan lejos sin ningún macho o guardián que los proteja. La hembra me mira desconcertada y me saluda con la cabeza. Decido que no los voy a dejar solos, no estando tan lejos de las zonas seguras. Mientras disfruto de mi caza, un olor agrio y hostil me golpea de repente. Me detengo en seco al reconocerlo: Rogues. Lobos salvajes y peligrosos q

