Prometiste comportarte. Le juraste no ser un cavernícola. Dijiste al menos unas seis que no lo golpearías, tienes que cumplir con tu palabra. Esas tres frases se repiten como un mantra en mi cabeza, tratando de serenarme, intentando calmar todo lo que pasaba por mi mente en este momento, intentando no odiar a Mateo por proponer esto, intentando no ser un loco delante de mi chica que solo estaba a un mes de tener familia, tratando por todos los santos y dioses del olimpo mantener la calma, juro que lo intentaba, trataba que se mantuviera relajada, que me viera como un apoyo no como una carga, no como alguien a quién controlar por las dudas de que estallara como volcán en erupción, pero dios, su voz me irritaba hasta un punto casi agónico. - Bueno, creo que podemos comenzar – Mat

