Esker y Nin bajaron al salón de la posada, la señora que la había atendido la noche anterior salió a recibirlos. —Que gusto verte querido, tenias tanto sin venir por acá. La mujer se acercó a Esker, abrazándolo y besándolo en ambas mejillas, el correspondió con el mismo afecto. —A mí también me da gusto verte Soraya, ¿Cómo están Freya y Leoni? —Bien hijo, ellas andan en la reunión que convoco, tu padre, ¿tú no iras? —Soraya sabes que yo no tengo nada, que ver con la Dinastía, ya soy punto y aparte. —Si discúlpame Esker, yo de verdad deseaba, que llegaras a ser la cabeza, de los Caftán, eres el único con cerebro, y corazón, pero bueno, todos debemos tomar nuestros caminos, que les apetece de comer. —¿Qué te parecería ese rico asado que preparas tú? Soraya, nadie debería de irse de es

