La fiesta duró hasta altas horas de la noche sin los novios presentes. Aquiles había secuestrado a Anastasia luego del baile y se habían trasladado en un vuelo privado a Italia para su luna de miel. —Creo que debimos esperar —murmuró Anastasia entrando a la habitación del hotel. —¿No quieres estar conmigo? —preguntó Aquiles haciendo un puchero como niño regañado. —Amo estar contigo, tontito. Pero… —Sin peros, Anastasia —le dijo él atrapándola entre sus brazos. —Tengo algo para ti. Bueno, lo correcto es decir que Dyna hizo algo para nosotros —pronunció Anastasia sin hacer ningún ademán de querer escapar de los brazos de su esposo. —¿Qué es? ¿Alguna lencería sexi? —preguntó mordiéndose el labio. —¡Eres un pervertido! —gritó Anastasia liberándose de sus brazos—. Pero no, no es un conju

