—¿Cuándo pensabas decirme que estuviste casado? —Camila preguntó. Estaban solos en la habitación, no había razón para mantener las apariencias. —No pensaba decírtelo a decir verdad, pero no pude tolerar que consideraras tuya la casa que fue de Soledad, la única mujer que he amado en la vida —Camila sintió su corazón hundirse ante aquellas palabras. Era consciente del daño que le causaba ¿Qué era ella para él entonces? —¿Qué soy para ti Maximiliano? ¿Por qué me convertiste en tu esposa? —trato de no llorar, quería comprender, la frialdad de su esposo, le hería profundamente, se sentía engañada, utilizada. —Me pareciste bonita, pero fue todo tan rápido, me temo, se ha perdido el encanto, no te amo, como creí —Maximiliano apretó su puño, al decir aquella mentira, estaba deseándola

