Maximiliano apretó las fotos, entre sus fuertes manos, el dolor inundó su corazón de nuevo, había creído, poder ser feliz, lo deseo, deseo con todo su corazón que Camila no fuese la responsable de la muerte de su hijo. Estas fotos probaban lo contrario. La culpa por amarla se apoderó de su ser, lanzó todas las cosas de su escritorio al piso, dolido y con el odio renovándose en su interior, mucho más fuerte que antes. Su corazón sangraba de dolor, salió de la oficina, el aire frío golpeó su rostro, sus lágrimas se derramaron, los recuerdos de esa noche golpearon su memoria, recién la había dejado en su cama, se habían amado toda la noche, el sabor de sus besos fueron amargos. Maximiliano vio el sol alzarse en el horizonte, ya no había lágrimas en sus ojos, fueron reemplazadas por e

