Tyler salió de la ducha secando su cabello con una toalla, había quedado con los chicos de ir a la discoteca que estaba en el hotel, no estaba entusiasmado con la idea, ir a ese lugar era exponerse ante los miembros de la manada que lo odiaban por el simple echo de ser renegados, temía que su gente fuesen atacados y lastimados por esas personas. Les había explicado que era una pésima idea, aun así ellos insistieron tanto que terminaron convenciéndolo, esperaba no arrepentirse más adelante. La puerta de la habitación se abrió de espacio, haciendo que una sonrisa se dibujara en su rostro. Estaba seguro de que se trataba de Johanna. Podía reconocerla a kilómetros por su olor a cítricos. Tyler continuó frente al espejo peinando su cabello. Los pasos de Johanna se escucharon cada vez más cerc

