Mientras los enamorados se prometían estar juntos, Brayden se encontraba sentada sobre la mesa, agarrando su cabeza con ambas manos y respirando de espacio para no perder la cordura con los gritos de su madre que parecían no tener fin “dime de una maldita vez ¿dónde está tu hermano?” Le pregunto por milésima vez haciendo que pusiera los ojos en blanco del fastidio “te lo he dicho hasta el cansancio, no sé donde está Bryce no soy su sombra para estar pegada a él todo el bendito día” contesto cansada de repetir lo mismo una y otra vez. “¡no mientas más! Sé que lo estás encubriendo, pero ya verá cuando ese niño llegue” amenazó su madre caminando de un lado a otro, algo que empezaba a ponerle los nervios de puntas, estaba segura de que terminaría haciendo una zanja en el suelo “¿por qué no ll

