Entramos los dos en el dormitorio, rodeando mi cuerpo David con sus fuertes brazos, besando mi cuello, mordiendo el lóbulo de mi oreja, erizando mi piel sintiendo su caliente boca, — Creo que ya hemos estado buscando a la niña hoy bastante, por favor cariño dame un descanso — le dije — No quiero, te voy a llenar de besos, de caricias y te voy a demostrar todo el amor que te tengo, eres mia Tania, solo mia y por eso te amo tanto — me dijo — Yo tambien te amo David y si tienes razon, solamente soy tuya para siempre cariño — le respondí Entre besos y caricias nos fuimos quitando la ropa, empotrando David contra la puerta del dormitorio, cogió con sus manos mis nalgas, subiendo mi cuerpo, haciéndome sentir de una embestida que sí, que era totalmente suya, como él era totalmente mío o eso c

