— No se de quien hablas, yo no conozco a nadie —dije para luego encoger me de hombros.
— Valentina Reinous, te escuche muy bien que hablabas de un tal David — dijo enojado haciendo caso omiso a lo que dije.
—¿Yo cuando?—pregunté aparentando que no hice, ni se nada.
—¡Ya Valentina te escuche muy bien, habla quien es él!—exclamó en un alto tomo furioso.
— Es David — sonreí.
Frunció la ceja.
—Pues es un amigo —dije sin mirarlo a los ojos con mis nervios de punta.
—¿A un amigo?, ¿ te creeré o no te creo? —cuestiono el mismo.
—Es la verdad — confirmé.
—Pues dudo mucho.
Duda de mi, por favor el no tiene el derecho para dudar de su hermana.
— Haz lo que se te pega la gana— dije enojada odio que me cuestionen y no me crean especialmente cuando digo la verdad.
—Entonces no te creo — se tornó serio.
—No me importa si me crees o no me crees, eso es tu problema yo no te estoy mintiendo, y principalmente de cuando acá te preocupas por mi si jamás lo haz hecho — levante las cejas.
—Valentina eres mi hermana.
—Si lo soy , desde que nací pero nunca ni siquiera te haz preocupado por mi y ahora me vienes con esta cantaleta —ahora no estoy enojada sino resentida.
—Valentina yo—
—Nada que Valentina yo, ¿sabes? jamás ni siquiera me haz preguntado por algo de mi vida, ni peor me haz protegido en nada. Lo que siempre te a preocupado eres tu y solo tu , y ahora vienes como un hermano ejemplar queriéndote preocupar por mi y peor me cuestionas sombre si te digo la verdad, sabes si me conocieras bien estuvieras seguro que tu hermana no miente en estos asuntos y si tienes la duda que si es mi novio, no, no lo es, ni lo será — acabando de decir esas palabras que se las merecía, subí a mi cuarto. Sentía como caían lágrimas por mis mejillas.
Lo que me da es indignación al ver que mi hermano actuó de esa manera, él solo se preocupaba en sus estudios, fiestas y nada mas. Era como que su hermana ni existiera y hoy viene y me cuestiona acerca de que si miento.
No eso si que no, no lo tolero y peor de mi familia.
Se suponen que me conocen como soy, deberían aprender a confiar en mi.
—¡Valentina quiero hablar contigo!—gritó al tocar la puerta.
—No quiero hablar de nada, todo ya esta dicho— grité aún llorando.
—¡Abre la puerta! — volvió a gritar dando fuertes golpes a mi puerta, trague saliva.
Mierda odio que me griten.
Me pare de la cama a abrir la puerta.
—¿Qué quieres?— soné dura.
—Valentina no es que no crea en ti, pero me dolería mucho que alguien se robe a mi hermana— sus palabras me dejaron en shock.
—No seas estúpido nadie te va a robar a tu hermana, ya te dije el no es, ni será nada— dije calmada.
Me abrazo.
—Mi gordita bella, lo prometes— dijo.
Momento tierno de hermana y hermano.
—Lo prometo—aseguré.
—Gracias, ¿sabes? jamás aguantaría que alguien te tome de mi lado tu eres mi hermana y te quiero demasiado, discúlpame por dudar de ti , y también por no haber estado cerca tuyo, todo este tiempo
Me cayeron las lágrimas al oír todo lo que decía mi hermano.
—Prometo cuidarte, y protegerte para que ni un tipo te haga daño y cuando llega el indicado yo lo sabré y con el si te dejare ser feliz—suspiro —y jamás dejare que nadie te haga daño.
Si supiera que ya me han hecho mucho daño.
—Gracias hermano—respondí.
—Ya no llores —me limpie las lágrimas.
—Es que no lo puedo evitar, no es de tristeza, es de una emoción infinita. Me siento muy dichosa de tener un gran hermano como él que tengo, me siento demasiada feliz de que alguien más se preocupe por mi—suspire y sonreí —¿sabes? discúlpame por todo lo que te dije, no lo debía decir todo se me salió por el enojo, perdón.
—Claro que te perdono, pero es cierto lo que me dijiste.
—Te quiero tanto Bruno.
—Yo mas mi Vale, ten en cuenta que siempre, siempre contaras con un hermano— dijo dirigiéndose a la puerta.
—Lo se— dije y se fue.
Me seque las lágrimas. Las cuales eran muchas lo prometo jamás espere que me dijera algo así Bruno, pero ya que lo dijo me siento tan feliz, diría demasiado feliz pensé que me iba a matar pero no fue así mi hermano es alejado pero tiene un gran corazón.
Los hermanos son personas muy cercanas a nosotros que siempre nos protegerán, así no nos hagan saber y que podemos contar con ellos pase lo que pase, ya que por algo Dios hizo a los hermanos.
Paso normalmente el Sábado y Domingo, mamá llamo y dijo que volvía el jueves así que tocará esperarla. Para la conversación.
Hoy es miércoles, tan rápido pasa el tiempo. El lunes, y martes me quede esperando en el colegio hasta casi las 3 pm, para encontrar a David y devolverle su cédula, pero no apareció.
No será que es un fantasma o una alma en pena.
No claro que no lo es, los fantasma no tienen cédula. Piensa.
Me dirigí a mi aula ya que estoy atrasada.
—Miren, miren la bola va rodando por nuestro piso— se rio una estúpida chica—de cabello rojo.
Me pare frente a ella.
—Cuidado amigos, creo que me va a aplastar.
Fue suficiente, no me dejare de nadie. Que carajo si llego atrasada a clases.
—¿Quién mierda te crees que eres?—cuestioné furiosa —no me lo respondas te lo diré yo misma, eres una chica que no se valora ni a si misma y se cree la gran cosa para estar insultando a otras chicas que por ciertos son mejores que ti, por que siente que, pena de ella misma y se quiere sentir mejor, pues no, ni así te sentirás mejor, ten lo por seguro—mencione sarcásticamente.
—¿Qué te crees gorda?—me miro de cabeza a los pies —¿Qué eres mejor que mi?
—No me creo, lo soy—confirme segura.
Se rió —¿lo eres? si como no.
—Pues lo soy, al menos no tengo una pasa como cerebro —dije sarcástica.
—¡No tengo una pasa como cerebro!— está enojada—y soy mejor que tu, al menos no moriré virgen.
¡Que Mierda! no entiendo porque involucra este tema.
—No, no eres mejor que mi, ni siquiera los talones y con respecto a la virginidad no te preocupes, me vale un carajo si muero siendo virgen, yo cuido mucho mi cuerpo y con respecto a ti ten cuidado podrías morir de Sida, con eso de que te haz acostado con medio colegio— que viva el sarcasmo.
—Eres una— la interrumpí.
—¿acaso pensaste?, que yo me dejo de personas como tu, pues no lo vuelvas a creer, Claro que me se defender—sonreí victoriosa.
Y me fui la deje así callada. No me gusta pelear pero no hay mas remedio.
Yo por mi evitaría, siempre, todos esos problemas pero ellos me provocan y yo no me volveré a dejar.
Siempre me voy a defender.