NOVE - ¿Qué quieres decir? -dijo mi madre, sus ojos analizando mi rostro, la observé con detalle y debía de admitirlo, ella era hermosa. -Sé que mientes -dije-, la mentira que has ensayado podrá engañar a todos, pero a mí no. Mi madre abrió la boca sorprendida. Así es mamá, casi puedo leer tu mente. Era muy buena leyendo físicamente a una persona y podía percibir sus emociones, tal vez por eso era tan buena pintando, podía reflejar las emociones en el lienzo. - ¿Por qué piensas que miento? -dijo mi madre cruzándose de brazos, otro error, podía ver que intentaba colocar una barrera entre las dos, me confirmaba que me ocultaba algo. -Porque soy experta en guardar mis secretos -dije-, y créeme que tengo muchos. Empezando por los sueños y las alucinaciones, nunca lo había mencionado an

