Preparándose en su habitación para su gran boda, la expresión del príncipe Caspian no era precisamente la más feliz del mundo, a pesar de que era el momento que más había estado esperando. Y no se trataba de que estuviera enojado o algo por el estilo, el repentino apoyo de sus padres fue beneficioso, ya que ayudó a terminar pronto los planes de boda en los cuales el alfa dominante estuvo trabajando. El problema yacía, en que no había logrado encontrarse placenteramente con su ardillita en una semana completa antes de la gran boda, y todo por culpa de sus padres. Por un lado tenía a la reina luna, quien repentinamente acaparó toda la atención de su pareja para enseñarle correctamente todo lo que significaba ser la luna de la manada, y por otro lado tenía a su padre, quien quiso poner más c
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