Sentados en la terraza, Caspian observaba con una sonrisa amorosa como su chico luchaba por mantener sus ojos abiertos en lo que seguía comiendo de pequeños bocados unos aperitivos que había preparado tras salir al jardín. En un principio, el alfa dominante se había preocupado por esa nariz arrugada que apareció en ese bonito rostro tras servir el almuerzo, y por más que deseó que Rhys comiera junto a él, no iba a obligarlo a comer si no tenía apetito, o solo terminaría enfermándolo. Fue por esa razón, que cuando tomaron asiento en la terraza, el alfa preparó algunos aperitivos fáciles de digerir en caso de que su ancla comenzara a sentir apetito, pero no pensó en la posibilidad de que Rhys podría ponerse somnoliento con el agradable clima y su estómago lleno. —Si tienes sueño, puedes s

