Ya ha pasado una semana desde ese incidente y desde ese día me he venido sintiendo extraña. En ocasiones me dan fuertes dolores de cabeza, también de la nada mi nariz empieza a sangrar y la garganta a arder como si me quemaran. No le conté a Alex lo que pasó exactamente porque no quiero preocuparlo más, pero no puedo dejar de pensar en lo que me dijo ese hombre y en como me llamó, Alicia, ¿por qué me llamaría así? ¿será que Alex sepa algo?, no creo, si supiera algo ya me lo hubiera dicho, al menos de que me lo oculte. De repente tocan la puerta sacándome de mis pensamientos. —¡¿Quién?! —grito desde la cama. —Soy yo, ¿puedo pasar? —contesta, se le escucha nervioso. —Si pasa —la puerta se abre y veo a Justin que me mira con una sonrisa. Desde la vez que me besó no hemos vuelto habl

