Me quedo espantado con las palabras de mi hermano que un pitido en mi oído molesta. Miro a Rin quien se ha puesto pálida otra vez y frente a mi se marea. La tomo para que no caiga y ella se sujeta de mis hombros. Mis padres salen y se alarman al ver a Rin en ese estado. Miro la puerta, me debato entre irme o dejar a la mujer de mi hermano en mal estado. Al final opto por atender a Rin, a pesar de todo ella tiene parte de mi corazón, la quiero y la admiro mucho. Ella jadea y veo como los sudores bajan por su cuerpo como si estuviese asustada. Sus manos tiemblan y mi pulso se acelaera porque ella en este momento se ve aterrada. —Mamá, trae un poco de agua por favor — mi voz sale calmada, todo lo contrario a lo que siento. Rin está tan pálida que temo se desmaye en cualquier momento. Murmur

