Pasaron los meses, y me olvidé por completo de él. Hasta que un día, me llegó una invitación para una entrevista. Cuando le vi ahí, detrás de todos esos reflectores me entró pánico. No sé por qué, pero todo lo que tenía preparado para decir al aire se me borró de la cabeza y comencé a toser como una enferma. Mandaron a pasar publicidad hasta que me recompusiera. Pero no hubo caso de que pudiera pronunciar ni media palabra. Con el papelón que me había mandado delante de él, me sentí humillada y desde ese momento jamás aceptaría invitaciones de ningún programa televisivo. Todo el que me conocía me llamaba para saber si me encontraba bien, y yo les decía que sí, que solo me había dado un ataque de pánico escénico, pero luego de ese bochorno, me costó semanas olvidarme de aquello, pero al fin
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


