34.

1069 Palabras

Esa noche Cris dijo que le dolía. Compré las pastillas para la infección y dolor y se las di para que se las tomara. —Duerme, el médico dijo que descanses. —No pienso hacer otra cosa, hermosa morena… —Incluso enferma sigues con eso… —Nunca cambiaré… Comenzó a tener fiebre a la mañana siguiente. Estaba haciéndole un caldo de pollo para ella cuando escuché que la puerta se abría. Era Rodri. Cuando me miró no le gustó que yo estuviera ahí. Se acomodó junto a Cris, y quiso tener sexo, pero ella necesitaba descansar y se negaba. —Deja… me siento mal… Pero Rodri le dio una cachetada. No entendía. —Está enferma –le dije cuando vi lo que hizo. —¿Qué haces aquí? Uno no se puede ir unos días sin que esta loca traiga a alguien… —Sólo déjala en paz. —¿Si tanto la defiendes por qué no vie

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