—No llores amor—Le Digo después de orillar en auto para esperar que se calme — ¿Qué no llorar? No tienes corazón de verdad— Dice aún con lágrimas en los ojos. —Mía ¿Por qué realmente estás así? —No ves que no lloraron, ni una lágrima— Dice mi querida esposa de una manera dramática. —Ellos están adaptados que en ocasiones se quedan con ellos amor, es normal— Trato de calmarla— Si quieres nos devolvemos y no vamos a ningún lado. —Tampoco de esta manera— Hace un tierno puchero. —Quiero que estés bien— Acaricio su mejilla— Tu felicidad es la mía. — ¿Te he dicho que eres un tierno?— Niego con la cabeza entre risa— Bueno lo eres. —Sé que fue tu romanticismo— Saco la legua después de decirlo, ella está algo más calmada y comieno a conducir. Narra Mia Rinaldi. Mientas colocaba música lle

