Adele de Windsor Después de tres horas en avión, llegamos a una preciosa isla privada, no pronuncio una palabra en todo el camino, estoy agotada, el no me ha dejado un momento de paz en todo este tiempo, pero a partir de ahora el va a bailar al son que toque yo, quiera o no. Intenta levantarme al cruzar el lumbral de una mansión en la playa, y yo le golpeo la mano— ¡Deja esa estupideces!— Le digo y entro caminando, sobo las escaleras siguiendo una alfombra de pétalos rojos. Entro a la habitación, pétalos en la cama y velas encendidas, pero yo solo pienso que el estúpido de Thomas no dejo que me cambiara el vestido de novia, no llego a los botones en la espalda, el entra con una sonrisa, detrás de mi — ¿Me puedes ayudar a quitar esta cosa?— Le pregunto muy cansada, todo esto paso tan rá

