Cuando escucharon que ellos se acercaban, mis compañeras comenzaron a gritar y correr para salir del campus, pero yo no pude, simplemente me quede congelada, estuve petrificada por mucho tiempo hasta que vi que esos seres ya estaban algo lejos. Pero se escuchaban gritos a todo a mi alrededor y solo pude agacharme. Tome un saco de patatas vacío y me lo tire encima. Asi mejorando mi escondite, me quede ahí detrás del edificio de mantenimiento esperando que todo eso acabara o que las autoridades se hicieran presentes.
— ‹‹ Dios mio ¿Cómo sucedió esto? ››
Comencé a enviar mensajes a mi novio y a mi papi, pero ninguno me respondía, seguía intentando llamar a todos mis amigos y hasta los catedráticos, pero la señal estaba muerta. Me costó asimilarlo, pero era una realidad que debía enfrentar. Incomunicada y estaba completamente sola. A la merced de esos monstruos.
— ‹‹ ¿Pero de donde salieron esos Zombies? ¿Por qué están en la universidad? ››
Seguí escondida hasta que escuche los helicópteros surcar los cielos, tambien logre ver varios aviones pasar, pero minutos después los miraba caer, las explosiones eran expansivas y yo solo podía seguir agachada envuelta en el polvo.
— ‹‹ ¿Entonces este es el fin del mundo? ¡Dios mio protege a mi padre! A Ben y su familia… bueno y a mis abuelos tambien ››
Meti mi celular a mi mochila y decidí que debía entrar al edificio, tenía que usar el baño y no podía seguir al intemperie. Entonces camine al ras del suelo para poder abrir la puerta trasera, pero estaba cerrada por dentro. Asi que tenía que usar la puerta de enfrente, eso quería decir que estaría notablemente expuesta por esos minutos. Logre caminar despacio y al menor ruido me agachaba y me cubría con el saco. Ellos pasaban corriendo, buscando sus presas y segundos después se escuchan los gritos. Cuando llegue a la puerta, moví la manija, pero esta tambien estaba cerrada.
— ‹‹ ¡Dios mio voy a morir!! Pero por favor no permitas que me conviertan en una de esas cosas. ››
Las imágenes de mi madre moribunda se me venían a la cabeza, ella había muerto de un cáncer cerebral muy agresivo asi que su cuerpo había sufrido exageradamente, mi pobre madre se miraba esquelética y demasiado demacrada. Recordé que ella al igual que todas las personas de su edad guardaban una llave de repuesto debajo de la alfombra de la entrada asi que comencé a buscar.
— ‹‹ ¡Gracias Dios y gracias, madre! ›› la encontré y asi pude abrir la puerta.
A penas ingrese al edificio, cerré la puerta y la asegure por dentro. No podía relajarme asi que seguí caminando agachada y tapándome con el saco. Comencé a revisar el lugar, no había nadie, pero una de las oficinas estaba cerrada por dentro. Sospeche que había alguien escondido ahí adentro, pero preferí respetar y hacer completo silencio. Me fui directo al baño y me agache para orinar en el desagüe. Después me dirigí a la cocineta y encontré crema de maní. Seguí buscando hasta encontrar el pan. Me hice varios emparedados, me comí uno y los demás los guarde en mi mochila. Después decidí encerrarme en el baño, había agua, el desagüe y tenía comida. Pensé que podía estar segura hasta que llegara la policía. Pero después de una hora escuche ruidos leves en la cocina y después una voz de una persona mayor me hablaba suavemente a través de la puerta.
—Se que eres mujer, porque dejaste ordenada la cocina, pero no debes salir de ahí ok. No te expongas…
—Gracias señor, me llamo Laura ¿Cuál es su nombre?
—¿Mi nombre? ¿Tengo nombre verdad?
—Señor disculpe por molestarlo y perdón porque tome de su comida. ‹‹ El anciano definitivamente estaba perturbado, pero yo no recordaba a ningún anciano en el departamento de mantenimiento del campus ››
—No me molestas, solo es que no debes salir de ahí. ¿Me entiendes?
—¿Cómo llego aquí señor?
—Yo… era catedrático… si ahora recuerdo… yo soy Miller y daba la clase de mantenimiento automotriz.
—¿Usted tiene un auto aquí adentro?
—Si querida, pero tiene desarmado el motor.
—Pero usted es un catedrático señor Miller y lo puede armar. Asi que podremos escapar de aquí juntos…
—¡NOOO! Ssshhh no debes salir… Laura no salgas…
Nuestras conversaciones eran largas y él me contaba como el decano y el departamento medico hacían investigaciones acerca del cáncer y que tenían hasta un laboratorio secreto, todo era subterráneo y según el señor Miller, hasta tenían contratos con grandes farmacéuticas.
—¡CUF CUF CUF!! Laura yo estoy muriendo… pero prométeme que no saldrás de ese baño.
—Pero señor Miller si usted necesita mi ayuda, yo tendré que darle primeros auxilios. Pero él se negaba rotundamente.
Tambien me conto que esos seres mordían a sus presas y si no se las comían estos volvían a la vida convertidos en uno de ellos. Al principio eran lentos y torpes pero que una vez que se adaptaban al ambiente, el hambre los hacia veloces. Fue la segunda noche cuando el señor Miller comenzó a gruñir, rascaba mi puerta con sus uñas mientras yo temblaba del miedo.
Después escuche como la puerta de vidrio de la entrada se quebraba, cada pedazo caía al suelo y eso hizo que el señor Miller se quitara de mi puerta.
Algo o alguien había llamado su atención, comencé a escuchar disparos, pero a muy bajo volumen, alguien usaba un silenciador. Los conocía bien porque a mi padre siempre le había gustado cazar cerdos salvajes y tambien usaba esos adaptadores en sus armas. Después todos los vidrios de las ventanas tambien se quebraban, incluyendo los de mi baño. Muchos Zombies estaban luchando para entrar. Me aleje de la ventana y los vi ahí frente a mí, con sus bocas sangrantes y sus ojos grises. Ellos tenían hambre y yo era su presa.
— ‹‹ Ohhh Angela, Monique y Wanda. Siento mucho que hayan terminado asi ››
Abri la puerta y adentro era una cacería, alguien les disparaba y la sangre saltaba en todas direcciones. No sabía que hacer hasta que logre ver el auto. No tenía puertas asi que decidí meterme debajo de él. Los gritos, los gruñidos y disparos siguieron por mucho tiempo. Yo estaba aterrada y varios Zombies trataban de jalarme los pies, yo solo podía patalear, pero sin poder gritar. El pánico me congelaba y solo podía derramar lágrimas sin emitir ningún sonido. Los disparos se habían detenido y logre ver unas botas militares caminar alrededor del auto.
— ‹‹ Solo quedo uno y este será mi fin ››
Estaba aceptando mi destino de ser convertida en uno de esos monstruos cuando una mano me jalo del brazo.
—Noooo por favor noooo… Yo cubría mi cabeza y comenzaba a agacharme cuando un tipo rudo bastante musculoso me ponía de pie. Sin decir una palabra me tomo de la camisa y la abrió de golpe.
Mi botones salieron volando y el comenzó a revisarme. Desabrocho mi pantalón y me lo bajo hasta los tobillos, miraba mis piernas y me giraba revisando cada centímetro de mi cuerpo. Yo no había sido mordida asi que no iba a encontrar nada.
Después me lanzo una camiseta gris. Yo subí mi pantalón y me puse la camiseta. Yo tenía dudas acerca de si este hombre era un civil o un militar, pero si estaba segura de que había recibido algún tipo de entrenamiento. Tomo todo su armamento y me lanzo una 45. La tome sin dudarlo y revise sus municiones. Obviamente yo sabía disparar porque tanto mi padre como mi novio Ben les encantaba salir de cacería. El hombre afirmo con la cabeza y yo lo seguí.