Lorand Soy un creyente inalterable de que las casualidades son inexistentes, nada sucede en este mundo sin que lo hayan planeado, alineado o trazado con sumo cuidado. Por más que se esfuercen en decir otra cosa es algo que simplemente no acepto. Prácticamente alguna vez todos hemos usado esa palabra para nuestra conveniencia, justo por esa razón es que no creo en ello. Al moverme aún duele la maldita herida que me rompió la piel de lado a lado. Una bala dirigida sin temor a fallar porque el objetivo era yo pero la misión no era que muriera por el atentado. Hasta un ciego se daría cuenta que la oportunidad de volarme la cabeza estaba a su alcance pero aún así optó por hacerlo a mi costado Me remuevo en la cama con el vendaje alrededor de mi abdomen cubriendo la herida que aunque no se

