Aquella sensación tan placentera volvía a su cuerpo, despertar en ese lugar que tanta paz daba a su vida era incomparable, abrió las persianas y pudo notar la hermosa vista, era un día hermoso. Era sábado y sabía que los fines de semana Katherine no iba al trabajo, así que hoy sería especial. Bajo las escaleras con toda la mejor vibra posible, al llegar al ultimo escalon escucho unos ruidos, voces provenientes de la entrada, con nervios se acercó. Buenos días princesa - le saludo Katherine tomando su mano- Buenos días Kath ¿pasó algo? - preguntó mirando a un hombre que se encontraba en la puerta- Están cambiando las claves, ya te iba a despertar para que colocaras tus huellas - le dijo con una sonrisa amplia - Ya está listo señora Katherine, puede colocar usted primero sus huellas - l

