Lucas: Toqué repetidamente la puerta del bungalow esperando a que Wally diera la cara. Me estaba muriendo de nervios. ¿Por qué su estado era reservado? ¿Qué tan grave podría estar? ¿No es ella una diosa? ¿No puede sanarse rápidamente? ¿Por qué diablos Wally demora tanto? —¡ABRE LA PUERTA, WALLY! — grité sin dejar de tocar la puerta. Un largo minuto después lleno de desesperación y angustia por fin el doctorcito se dignó a abrirme. —Primero que nada. Has silencio. Hay pacientes descansando. Aparté a Wally rápidamente e ingresé al recinto. De las diez camillas solo dos estaban ocupadas. Danielle estaba en una camilla suturando ella misma sus heridas. Se la veía exhausta pero además de algunos cortes profundos en sus brazos no había nada más inquietante. —Oh. Rodriguez. Estás despier

