Lucas: Puede que pareciera muy seguro de mi mismo en ese momento, pero internamente era un completo desastre y un manojo de nervios. Estaba pensando en mil formas de decírselo pero ninguna me convencía además pensaba que tal vez ella podía rechazarme porque me he demorado demasiado o tal vez le había empezado a gustar otra persona. Mil cosas pasaban por mi cabeza pero lo único que hice fue tomar su mano y caminar juntos por la arena blanca de la playa. Luego de un largo silencio solo podía escuchar a lo lejos la música de la casa de playa de Raquel y el sonido de las olas estrellándose contra la orilla. Yo seguía pensando en qué decir pero fue Katherine la que rompió el silencio. —Me estás asustando. — me dijo parándose al frente de mí y bloqueándome el paso. —Es que… solo… no sé cómo

