Al día siguiente fuimos a la casa como le había dicho a mi papá, pero esta vez había algo diferente a las otras visitas, Sergio ya llevaba algo de ropa que prácticamente obligue yo a que la llevara, él insistían en que primero debíamos decirle a mi papá, pero como era de costumbre él acababa haciendo lo que yo pidiera con tal de verme feliz, esa era otra de sus grandes cualidades y era otra de mis grandes ventajas. A lo único que le pensaba era a la reacción de mi hermano cuando me viera que llegar con Sergio y que él lleva una maleta. Mi lógica era "si ya trae su maleta, ya no lo podrán correr" no creo que alguien lo corriera, bueno solo Miguel, pero mis padres mandaban sobre él así que no importaba mucho su opinión, aunque si me dolía, y aunque deseaba que las cosas fueran de otro modo s

